Sentirse disconforme con la imagen que nos devuelve el espejo, es un problema que genera inseguridad. A su vez, las personas que sufren de celos, son que aquellas que generalmente no se sienten seguras de sí mismas.

Si el problema radica en un rasgo, o varios, del cuerpo con el que no se está conforme, lo mejor será una consulta con una clínica de cirugía estética. Las clínicas especializadas en ésta área, como el Instituto de cirugía plástica Dr. Fabrizio Moscatiello, por medio de la cirugía plástica, pueden corregir esos detalles con los que no se está a gusto.

Estas clínicas se caracterizan por lo humano y profesional de su personal, para que el paciente se sienta plenamente satisfecho. Utilizan técnicas innovadoras que brindan lo último en la materia.

Una cirugía plástica estética, puede hacer que la persona se sienta bien con su cuerpo, ya se trate de una rinoplastia, aumento de los senos, otoplastia, abdominoplastia, metaidoplastia, liposucción, aumento de labios o aumento de glúteos, entre otras. Pero muchas veces, estas cirugías proveen una solución para aquellas personas que, emocionalmente y psicológicamente, se sienten afectadas por su aspecto o por otras situaciones más íntimas.

Son muchas las personas que se someten a una cirugía por estos motivos, por lo que los profesionales ponen toda su empatía con ellos, para satisfacer sus necesidades, tanto las de carácter estético como las de carácter psicológico.

Estos institutos llevan a cabo miles de intervenciones, lo que les otorga una experiencia muy amplia en el sector de la cirugía plástica. La atención que se brinda a cada paciente, es una atención personalizada e integral, y donde la prioridad es su salud y su bienestar.

¿Cómo solucionar el problema de los celos en una familia?

Cuando en la familia aparecen los celos, todo un conjunto de sentimientos se pone de manifiesto para tratar de mejorar la situación. Los celos en la familia suelen aparecer como una reacción emocional, cuando uno de los integrantes tiene sentimientos relacionados con la posibilidad de perder su vínculo con otros miembros de la familia, los cuales cree que son de su única propiedad. Esta sensación aparece cuando la persona o personas amadas, prestan más atención a terceras personas, y el celoso lo percibe como un abandono.

Los celos son tan antiguos como la humanidad, y pertenecen a todas las culturas de la tierra, siendo patrimonio de cualquier edad, sexo y raza. Es un sentimiento de los adultos con sus parejas, los niños con sus padres y hermanos, las mujeres, los hombres, es decir, los celos no distinguen clases ni religiones.

Por esta razón es que los celos pueden ser tolerables cuando son normales, pero cuando su intensidad aumenta, pueden ser perjudiciales y ocasionar serios problemas a quién los padece, sobre todo, cuando estos sentimientos se vuelven patológicos o celotipia. Los celos aparecen en la primera niñez, por ejemplo, con la llegada de un hermanito, donde la noticia feliz para los papás, se convierte en una “catástrofe” para el niño.

Pero también existe otra clase de celos en la familia, por ejemplo, cuando va a llegar el primer hijo de ambos, el padre tras un tiempo, puede sentirse desplazado por el embarazo de su mujer, porque ese niño se apodera cada vez más del cuerpo de su amada y ésta cada vez más piensa en el niño, lo que la hace alejarse de su marido.

Pueden surgir problemas de celos después del parto, donde los celos familiares pueden manifestarse por completo. Cuando la mamá se encarga al 100% de su tiempo en el bebé, el papá se siente desplazado y por supuesto, celoso de esa situación. El caso es que la mujer se siente agotada, no puede dormir bien, y carece de tiempo para sí misma, por lo que presta atención al niño en todo momento y lugar, y esto, el papá lo percibe como que está marginado y que su mujer lo ignora.

O el caso de los hermanos ante la llegada del nuevo miembro, con el síndrome del príncipe destronado, que cree que las atenciones son todas para el bebé y ellos ya no son importantes.

Ante este tipo de situaciones, el ámbito familiar puede ser el indicado para charlar y aclarar toda clase de malos entendidos. Pero cuando dentro del seno familiar no puedan resolverse, hay psicólogos que se especializan en estos tipos de terapias, que son más habituales de lo que muchos creen. Gracias a la experiencia de los profesionales tratando estos casos, se pueden solucionar sin que generen consecuencias más complicadas.

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