El famoso TDAH es un trastorno de etimología múltiple, es decir, que son múltiples los factores que influyen y determinan este trastorno, pero no cabe duda, de que es una condición disfuncional, es decir un trastorno del neurodesarrollo, con una base en la neuroquímica y neuroanatómica. Este hecho es comprobable gracias a las novedades tecnológicas de la neuroimagen y neurofísica.  Hoy en día nos permiten conocer esos datos en formato de ondas electicas cerebrales.

El TDAH y los niños

Partiendo de esta base, se utilizan diferentes técnicas para tratar de paliar los efectos de este trastorno.

Fármacos

Los medicamentos son hoy en día algo bastante normal en los niños TDAH, a pesar de las controversias que esto sigue generando en la opinión pública. Estos medicamentos están ideados para ayudar a la comunicación entre distintas partes del cerebro, mejorando así su capacidad de mantener su estado de alerta, memoria y reducir su “hiperactividad”.

Para comenzar, debemos matizar que, los medicamentos no son compatibles o no consiguen mejoras en aproximadamente un 20% de los niños que lo han probado.

Dentro de las medicinas para TDAH, encontramos dos claras tipologías de fármacos, estimulantes y no estimulantes.

Los fármacos estimulantes, son los más utilizados, alrededor de un 75% de los pacientes con TDAH, la función de estas pastillas es incidir directamente sobre la dopamina, un neurotransmisor químico, que afecta en la motivación y el control de impulsos tanto motores como emocionales. Dentro de estos encontramos dos tipos, para poder adaptarla mejor al paciente, liberación prolongada o acción rápida, en el primer caso se suministra normalmente una pastilla al día y su efecto le dura la mayor parte de este, por el contrario, la de acción rápida, debe tomarse antes de realizar una actividad que sabemos que requerirá un mayor control atencional y /o motor

Los efectos secundarios más comunes que puede provocar este fármaco son pérdida del apetito, problemas para dormir, pérdida de peso e irritabilidad o aumento de la ansiedad. Aunque por lo general estos efectos secundarios desparecen al corregirse la cantidad, la hora o el tipo de fármaco que se administra.

 

Por otro lado, los fármacos no estimulantes, son principalmente utilizados en casos en los que no funcionan los estimulantes como se desea, o tienen efectos secundarios. En este caso, la medicina va dirigida a la norepinefrina, que es otro neurotransmisor que también ser relaciona con la atención. En ocasiones, estos medicamentos, pueden ser antihipertensivos, que se utilizan para con rebajar la presión arterial alta, ya que esto suele relacionarse con la hiperactividad, y por tanto reduciría este síntoma.

El principal inconveniente que encontramos es que no conseguimos resultados hasta las 4 o 6 semanas de tomarlo.

Neurofeedback Cómo paliar los efectos del TDAH en nuestros hijos

Terapias

Debemos tener en cuenta que los fármacos no son la cura para este trastorno, ya que si los deja de tomar volverá al estado inicial rápidamente, por ello es esencial que los pacientes sigan una terapia conductual. Esta terapia requiere de la colaboración directa de los padres y maestros, ya que el terapeuta, normalmente psicólogo, les enseña a usar sistemas de recompensas y consecuencias para que los niños consigan remplazar conductas negativas por positivas. Un psicólogo especializado en estos casos es Javier Vilches, con su centro Raíces, situado en Huelva, trabaja de manera impecable tanto con el niño como con la familia individualmente o en un grupo, haciendo visible el avance de la terapia.

 

Neurofeedback

Hasta ahora, estas eran las dos opciones que teníamos para conseguir mejorar la vida de nuestros pequeños, pero ahora se abre una nueva puerta gracias a la interacción de las tecnologías y los avances en neurociencias.

Neurofeedback es una nueva técnica que consiste en monitorizar las ondas eléctricas cerebrales mediante el electroencefalograma y que el niño sea capaz de controlar esas ondas, utilizando su atención como mando de un videojuego.

El planteamiento es hacer a los niños conscientes de su pérdida de atención, para que ellos mismos algún día puedan autorregularse, sin ayuda de medicinas o terapias.

Las terapias de neurofeedback, se realizan son de dos tipos: corticales lentos (SCPs) y el entrenamiento con ondas theta/beta, pero en ambas, el sistema es muy parecido. El programa se ha realizado para intentar motivar al niño a que realice estas tareas, para que les resulte verdaderamente agradable.

La interfaz que se presenta es a modo de videojuego, algo cercano a ellos y fácil de utilizar. Además, la motivación en cada momento es importantísima, por ello es indispensable que reciba reconocimiento externo cuando realiza bien la tarea, algo que controlará la persona que controla las ondas y el programa y que siempre estará acompañándolo.

Este sistema consigue beneficios más duraderos, pero con muchas sesiones, es decir a largo plazo. Por tanto, a pesar de que este último método no tiene efectos secundarios, no es aún muy conocido en la cultura del estrés, las prisas y las pastillas milagrosas. Aun así, esperemos que estos métodos proliferen adecuadamente en los próximos años para ayudar a los que padecen TDAH.

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